SANTO
DOMINGO.- A continuación el discurso completo
del presidente de la República, Danilo Medina,
ante la Asamblea Nacional:
Discurso del Excelentísimo Señor Presidente
de la República
Lic. Danilo Medina ante a la Asamblea Nacional en
el 169 aniversario de la Independencia Nacional.
Honorable Señor Presidente de la Asamblea
Nacional,
Dr. Reinaldo Pared Pérez;
Honorable Señora Vicepresidenta de la República,
Dra. Margarita Cedeño de Fernández;
Honorable Señora Primera Dama,
Licda. Cándida Montilla de Medina;
Honorable Señor Presidente de la Suprema Corte
de Justicia,
Dr. Mariano Germán Mejía;
Honorable Señor Presidente del Tribunal Constitucional,
Dr. Milton Ray Guevara;
Honorable Señor Presidente del Tribunal Superior
Electoral,
Dr. Mariano Rodríguez;
Honorable Señor Presidente de la Cámara
de Diputados,
Lic. Abel Martínez Durán;
Honorable Señor Presidente de la Junta Central
Electoral,
Dr. Roberto Rosario Márquez;
Honorable Señora Presidenta de la Cámara
de Cuentas,
Dra. Licelott Marte de Barrios;
Su Excelencia Reverendísima,
Monseñor Józef Wesolowski,
Nuncio Apostólico de Su Santidad Benedicto
XVI y Decano del Cuerpo Diplomático acreditado
en la República Dominicana;
Señores Ministros;
Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático
y Consular y de los Organismos Internacionales acreditados
ante el Gobierno de la República Dominicana;
Honorables Miembros de la Asamblea Nacional;
Autoridades Civiles y Militares;
Invitados Especiales;
Señoras y Señores;
Pueblo dominicano:
Tengo el honor de presentarme, ante esta honorable
Asamblea y ante el pueblo dominicano, en ocasión
de la celebración del día de nuestra
independencia patria, para realizar mi primera rendición
de cuentas como Presidente de la República
Dominicana.
Esta es una ocasión solemne que me honra especialmente
realizar este año, en que celebramos el bicentenario
del nacimiento de Juan Pablo Duarte, libertador de
nuestra tierra, ejemplo e inspiración de todos
los dominicanos.
Además, mi honor es doble, porque hoy exactamente,
a esta misma hora, en 1963 asumió el poder
el Profesor Juan Bosch mi mentor, maestro y líder.
Por lo que, hoy, también celebramos el 50
aniversario del primer presidente libremente elegido,
después de la dictadura, por el pueblo dominicano.
Un hombre que con su ejemplo, conducta y carácter
se convirtió en el paradigma moral de la historia
contemporánea de nuestro país.
El amor a la patria, inspirado por Duarte y cultivado
junto al profesor Juan Bosch, es la energía
incansable que, incluso en los momentos más
difíciles, me impulsa a seguir trabajando
y luchando siempre por nuestra gente. Ahora, desde
la Presidencia de la República, tengo el honor
y la satisfacción de poder servir a este país
que siento en mi corazón.
Y las acciones que realizamos cada día, pueden
estar seguros, no son otra cosa que el fruto de mi
compromiso con el país.
Señores legisladores,
Hoy, tras haber depositado las memorias de labores
de todas las instituciones del Estado correspondientes
al año 2012, estoy de nuevo ante ustedes y
ante nuestro pueblo para rendir cuentas sobre los
avances alcanzados y compartir con mis conciudadanos
algunas de las tareas y propósitos que hemos
emprendido desde el 16 de agosto pasado.
Aun nos queda mucho camino por recorrer juntos, pues
ningún programa de gobierno se completa en
6 meses. Pero ya puedo hablarles de un gran número
de acciones que se han realizado, de otras que están
en marcha y de algunas que no han comenzado, pero
ya tienen fecha de inicio y pronto se harán
realidad.
Amigos y amigas,
El rumbo que nos trazamos desde el principio es claro
y no ha cambiado. Las personas, el pueblo dominicano,
son el centro de todas las políticas. Partiendo
de ese rumbo claro, pusimos como primera prioridad
de nuestro trabajo la lucha contra la pobreza y la
desigualdad. Esa es nuestra meta inmediata más
importante y la condición sin la cual todas
las demás políticas y proyectos no
tendrán sentido.
Veamos ahora en qué se ha traducido esa intención
de que las personas sean el centro de todas las políticas.
En primer lugar, se ha traducido en presupuesto,
en asignación de recursos. Hemos diseñado
un presupuesto anual en línea con las metas
del programa de gobierno, que se traducirá en
mejores servicios y atención a las personas.
Dicho de otra forma, estamos invirtiendo en nuestra
gente como nunca antes.
Eso tiene amplias implicaciones, algunas de ellas
las conoce muy bien el pueblo dominicano.
Significa, en primer lugar, que hemos cumplido el
compromiso de asignar al menos el 4% del PIB para
la educación preuniversitaria y elevar la
asignación para la educación superior.
Y con ello se persiguen dos fines al mismo tiempo:
cumplir lo que manda la ley, que es el más
sagrado deber de todo gobernante, y empezar a enderezar
el rumbo de nuestra educación, tan mal calificada
por las evaluaciones internacionales.
Hoy, puedo decir con orgullo y satisfacción
que la vieja aspiración de la sociedad dominicana,
de que se asigne el 4% del PIB a formar a sus hijos,
es una realidad. Y quiero aprovechar esta ocasión
para felicitar a nuestro pueblo por este logro, que
nos pertenece a todos.
Ahora estamos concentrando nuestro empeño
en asegurar que esos mayores recursos se usen para
tener impactos tangibles sobre la calidad, equidad
y cobertura de nuestro sistema educativo y evitar
que sean absorbidos por la ineficiencia o cualquier
práctica incorrecta.
Estamos ante una oportunidad pocas veces vista en
nuestra historia para impulsar una verdadera transformación
del sistema educativo.
Parte de esa transformación es también
la puesta en marcha del más ambicioso Plan
nacional de alfabetización de nuestra historia: “Quisqueya
Aprende Contigo”. Un esfuerzo de todo el país
que hará posible que más de 850 mil
jóvenes y adultos tengan la oportunidad, en
los próximos dos años, de integrarse
al sistema educativo y hacer realidad su derecho
a la educación.
El pasado 16 de agosto les prometí que el
plan se iniciaría el 7 de enero. Hoy, 40 días
más tarde, hay 100 mil personas que acuden
a sus núcleos de aprendizaje, en todo el territorio
nacional, y alrededor de 7 mil alfabetizadores voluntarios
los orientan en su formación. Al concluir
el año habremos logrado incorporar al menos
medio millón de personas analfabetas, con
más de 30 mil alfabetizadores.
Expreso mi reconocimiento a todos los entes gubernamentales,
los senadores, diputados, autoridades municipales,
universitarios, dirigentes de organizaciones de la
sociedad, autoridades religiosas, a la cooperación
internacional y a todos quienes con su esfuerzo están
haciendo realidad esta hermosa gesta nacional.
Pocas veces hemos vivido una iniciativa tan plural
y unitaria. Estamos mostrando que juntos podemos
lograr metas que parecían imposibles. Exhorto
a nuestra juventud a continuar incorporándose
como voluntarios.
Invito a todos los jóvenes o adultos no alfabetizados
a dar un paso adelante, a aprovechar esta oportunidad única
para una vida mejor para su familia y su comunidad.
Ustedes son los verdaderos héroes, y así los
reconoce la sociedad.
Todos, unidos, vamos tejiendo las redes de solidaridad
que cubren cada rincón de nuestra patria.
Ahora es la oportunidad. Que ninguna persona se quede
sin aprovecharla.
Quiero anunciar también que, en pocos días,
presentaremos al país otro importante Plan
Nacional, esta vez destinado a proteger nuestro bien
más preciado: nuestros niños y niñas.
Vamos a ampliar considerablemente la cobertura y
protección de la infancia de cero a 5 años,
para acompañar y apoyar a las familias en
el desarrollo de sus hijos durante esa etapa crucial
de la vida. Queremos asegurarles atención
integral, incluyendo protección, nutrición,
salud, educación, afecto y estimulación
psicomotora, que les permitan desarrollar todas sus
capacidades. Vamos a impulsar una nueva generación
de dominicanos y dominicanas.
Ellos son hoy la felicidad de nuestros hogares y
serán mañana quienes llevarán
sobre sus hombros a la nueva República Dominicana.
En el presente año construiremos 100 nuevas
estancias infantiles y habilitaremos 100 Centros
Comunitarios y sus redes familiares.
Al concluir el actual periodo gubernamental, contaremos
con 330 estancias infantiles y mil 100 Centros Comunitarios
con sus redes familiares, que atenderán a
426 mil familias y 528 mil niños menores de
5 años. Esto será más de 5 veces
la capacidad acumulada en toda la historia del país.
Simultáneamente ampliaremos, en este periodo,
la disponibilidad de educación pre- primaria
hasta más del 90% de los niños de 5
años de edad, lo que significa sumar casi
200 mil niños al sistema educativo.
Con el impulso entusiasta del despacho de la Primera
Dama de la República, estamos desarrollando
una red de 5 Centros de Atención Integral
para niños de 0 a 10 años con discapacidades,
en diversas regiones del país. El primero
de ellos ya se está construyendo e iniciará su
funcionamiento este mismo año, respondiendo
así a una necesidad muy sentida de nuestra
sociedad.
Hemos comenzado a implementar también otro
de nuestro principales compromisos con la educación:
me refiero a la tanda extendida. A la fecha, más
de 33 mil alumnos ya se han incorporado a ese sistema
con éxito, y nuestro objetivo es que el próximo
agosto esa cifra ascienda a 200 mil.
Para que el proyecto fuera posible, se decidió duplicar
el presupuesto destinado a alimentación escolar.
Concretamente, dicho presupuesto para este año
será de casi 6 mil millones de pesos, lo que
hará posible, no solo sumar a los nuevos alumnos
de la tanda extendida que recibirán desayuno
y almuerzo, sino también incrementar la calidad
de raciones alimenticias.
Esto va a permitir que cerca de un millón
y medio de niños y adolescentes del nivel
inicial y básico, reciban una alimentación
en el desayuno adecuada a los estándares internacionales,
establecidos por el Programa Mundial de Alimentación
de Naciones Unidas.
Paralelamente, se puso en marcha la construcción
de 10.000 aulas y sus respectivas cocinas y comedores.
Esta iniciativa de edificaciones escolares, señoras
y señores, no solo es pionera por el número
de obras que se van a realizar en un año,
sino también porque, por primera vez, la asignación
se realizó mediante sorteos públicos,
abiertos y transparentes, que han beneficiado con
contratos a 919 ingenieros de toda la geografía
nacional. Y a ninguno de ellos se le preguntó el
color de su partido.
Muchos de esos hombres y mujeres nunca antes habían
recibido una obra del Estado y eso ha significado
un gran cambio en sus vidas.
Es importante hablar de las cocinas y comedores,
si me permiten el paréntesis, porque esas
instalaciones garantizan la salubridad de la alimentación
y la dignidad de nuestros hijos, al recibir su comida
en lugares bien acondicionados.
De la misma forma, el programa de alimentación
escolar se está esforzando en comprar los
insumos a nuestros productores y en promover la asociación
y participación de las familias, contratando
mano de obra local; porque no solo es una forma de
darles una dieta saludable a nuestros niños,
sino también la manera de apoyar los ingresos
de sus padres y madres.
El programa se completará en fechas próximas
con la elección del “Pupitre dominicano”.
El concurso que convocó el gobierno ha recibido
ya alrededor de 480 propuestas que pronto serán
evaluadas para anunciar el ganador. Podemos decir,
con mucho orgullo, que las próximas generaciones
estudiarán en un pupitre diseñado y
producido por manos dominicanas.
También, se abrieron las puertas del colegio
Comunitario Tecnológico en San Luís,
obra que fue finalizada por la administración
anterior, para fortalecer la formación técnica
y profesional de la juventud.
Nuestro compromiso con la gente se refleja, no solo
en educación, sino también en forma
de programas de apoyo directo a las familias que
más nos necesitan.
Por poner solo un ejemplo, en los últimos
meses 15 mil nuevas familias se integraron al programa
Progresando con Solidaridad, que dirige la Vicepresidenta
de la República Dra. Margarita Cedeño
de Fernández. El programa ahora incluye también
orientación permanente, a través de
visitas domiciliarias y la vinculación a servicios
del Estado. De esta forma, se acompaña a los
participantes en su proceso de desarrollo durante
al menos dos años, con el objetivo de abrirles
las puertas a nuevas oportunidades.
Dominicanos y dominicanas,
Si bien nuestro primer compromiso es con los que
menos tienen, y avanzar hacia una Quisqueya sin Miseria,
también estamos fortaleciendo a la clase media,
clave para mejorar la calidad de vida, garantizar
la expansión del mercado interno y la estabilidad
política y social.
Sabemos que una parte importante de nuestras clases
medias mantienen un equilibrio precario entre sus
ingresos y sus gastos. Contribuyen, significativamente,
con el pago de sus impuestos y, sin embargo, tradicionalmente,
no han tenido acceso a servicios públicos
de calidad y han debido cargarlos a su presupuesto
familiar.
En definitiva, se han visto obligados a buscar soluciones
individuales a necesidades que deberían ser
cubiertas por el sistema público.
Para darles respuesta, hemos comenzado por elevar
la eficacia del gasto público y garantizar
que hasta el último centavo del dinero público
se destinará a satisfacer las necesidades
de la gente y a ofrecer servicios públicos
de calidad, que alivien la carga que actualmente
soportan las familias de clase media.
Lo más importante es garantizar a los ciudadanos
que el Estado está para servirles. Estamos
iniciando un nuevo esquema de gestión de las
finanzas públicas, con la seguridad de que
vamos a evitar gastos innecesarios e irracionales.
Todo esto es fundamental para hacer que los dominicanos
y dominicanas se sientan identificados con su Estado,
que lo perciban como algo suyo, porque contribuye
a satisfacer sus necesidades.
En definitiva, es nuestra forma de dar ejemplo y
mostrar con resultados que financiar al Estado no
es botar el dinero.
La salud pública es otro buen ejemplo de esa
mejora en los servicios que hemos comenzado y que
vamos a seguir profundizando.
Quiero compartirles un solo dato que resume los resultados
del complejo trabajo de reestructuración de
la atención primaria y especializada que está realizando
el Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social: En estos seis meses hemos duplicado el total
de servicios prestados a la población a través
de la red pública de salud.
En el presente año pondremos en funcionamiento
70 nuevas Unidades de Atención Primaria y
19 Centros de Diagnóstico del primer nivel,
con una inversión de alrededor de 200 millones
de pesos.
Estamos en proceso de remodelar y ampliar, con más
de 300 camas, la Ciudad Sanitaria Luís Eduardo
Aybar, antes conocida como hospital Morgan, para
materno infantil, para quemados e internamiento general.
En la Ciudad de la Salud, en Villa Mella, obra que
fue concluida por la administración anterior,
este año abriremos 150 camas pediátricas,
150 camas de maternidad y 150 de hospital general,
además de inaugurar el nuevo hospital Oncológico
en el Distrito Nacional, que también fue concluido
por la administración anterior.
Por otra parte, abriremos este año los pequeños
hospitales de Partido en Dajabón, Baytoa y
Hato del Yaque en Santiago, y el de Salinas en Barahona.
Junto a estos, estamos invirtiendo en el mejoramiento
de la planta física y equipamiento de 16 hospitales
adicionales.
Nuestro compromiso con la reducción de la
mortalidad materna e infantil también se ha
plasmado en acciones concretas: Intensificamos los
servicios de urgencias obstétricas en los
hospitales priorizados y se puso en funcionamiento
una nueva unidad de perinatología en la Maternidad
Nuestra Señora de La Altagracia, así como
salas de cirugía pediátrica en diferentes
centros.
Nuestra meta es que no muera una madre, ni un solo
infante, por falta de atención adecuada.
Por otra parte, hemos eliminado los cobros a los
pacientes en 36 hospitales y, antes del final de
este año, se eliminarán en la gran
mayoría de los centros de salud del país.
El Estado ha dispuesto la asignación de 400
millones de pesos para suplir lo que antes se cubría
con esa cuota.
Actualmente se está diseñando el Fondo
para Enfermedades de Alto Costo, o enfermedades catastróficas,
que entrará en vigor este año. Así,
vamos a reducir el impacto negativo de los costos
sanitarios en el presupuesto de las familias pobres
y de clase media. Ya se le han asignado 500 millones
de pesos, los cuales serán progresivamente
ampliados, al tiempo que se desarrollan los mecanismos
para asegurar su correcta administración y
gestión, mediante una coordinación
entre el Ministerio de Salud y SENASA.
Junto a estas medidas, la centralización de
compras de medicamentos a través de PROMESE/CAL,
contribuye a una mayor transparencia y a que el acceso
a la salud no sea un lujo, sino cada vez más
un derecho de nuestro pueblo.
Además, hemos avanzado en nuestro compromiso
de tener, al menos, una Farmacia del Pueblo en cada
municipio del país. A la fecha ya se han abierto
18 nuevas farmacias y está previsto que este
año abran sus puertas las 52 restantes para
completar esta promesa.
Simultáneamente, reitero el compromiso de
nuestro Gobierno para lograr que el Seguro Familiar
de Salud ofrezca los mejores estándares de
calidad y atención sanitaria a la población.
De esta forma, contribuimos efectivamente a reducir
la pesada carga de las atenciones de salud en el
presupuesto familiar.
Reitero, así mismo, nuestro compromiso de
incluir a 1 millón 300 mil dominicanos más
en el régimen subsidiado del Seguro Familiar
de Salud en el presente periodo y, en consonancia
con esa decisión, este año aumentamos
su presupuesto en más de 23%, para acercarnos
progresivamente a nuestra meta.
Señores legisladores,
Invitados especiales,
Les dije que gobernaría para todos y todas,
sin distinción de colores partidarios, y así lo
estoy haciendo.
Prueba de ello es el Plan Nacional de Asfaltado que
lleva a cabo el Ministerio de Obras Públicas
desde nuestro primer día de gestión,
en coordinación con todos los municipios y
distritos municipales del país, independientemente
del partido que los dirija.
Con todos ellos, el Ministerio se ha reunido para
escuchar sus necesidades de asfaltado y facilitarles
material, combustible e incluso maquinaria y mano
de obra cuando la precisan, para asfaltar sus calles.
En todo el país estamos viendo como avanza
esa labor y ya se han rehabilitado 230 kilómetros
de carreteras, calles y avenidas. Además,
el Ministerio está interviniendo en cerca
de 1.500 kilómetros de carreteras y caminos
en todo el territorio Nacional.
Como saben, la construcción de viviendas populares
es otra iniciativa que impulsamos desde el primer
día de gestión, con el objetivo de
garantizar un hogar digno a nuestras familias. En
este sector, nuestro trabajo se encamina en dos direcciones:
por un lado, atendiendo los requerimientos de las
comunidades que habitan en zonas de mayor riesgo.
Y por otro, trabajando de la mano con el sector privado
para hacer posible el acceso al crédito y
la construcción masiva de viviendas para las
clases populares y medias.
En lo que se refiere a las zonas de riesgo, en estos
meses hemos iniciado las gestiones para dar respuesta
a este drama en dos de las zonas que más han
sufrido históricamente los efectos de los
fenómenos naturales. Me refiero a La comunidad
de la Barquita y al área del lago Enriquillo.
Del saneamiento del Lago se va a beneficiar toda
la región y, como parte del plan, está previsto
que se reubique a 560 familias. Además, el
INDRHI tiene varios proyectos en marcha en la zona,
a fin de controlar los flujos de agua proveniente
del río Yaque del Sur y conducirlos hacia
el Mar Caribe. A su vez, las obras conexas en la
cuenca baja de la zona del Sur impedirán que
las aguas del lago crezcan e inunden las comunidades.
Por su parte, la Comisión para la Readecuación
de La Barquita ya está trabajando en la zona.
Fueron finalizados los estudios hidrológicos
y de suelo, así como el censo de los pobladores
y sus viviendas. En breve plazo se llamará a
una licitación para el diseño del proyecto
y, posteriormente, se contratarán, mediante
concursos públicos y competitivos las obras
de infraestructura.
Paralelamente, el Instituto Nacional de la Vivienda
mantiene el proceso de construcción de proyectos
integrales de viviendas de interés social
y, desde agosto pasado hasta ahora, ha terminado
mil ocho unidades habitacionales, que fueron prácticamente
concluidas en la administración anterior,
distribuidas en 12 municipios y 10 provincias del
país. Actualmente, se encuentra en proceso
de licitación pública internacional
la construcción de otras 800 viviendas adicionales,
con financiamiento de la Corporación Andina
de Fomento y el Estado Dominicano.
En lo que se refiere a impulsar proyectos público-privados,
la Comisión Presidencial para el Desarrollo
del Mercado Hipotecario y Fideicomiso estará lista
en los próximos 45 días para llamar
a licitación pública y contratar el
diseño del proyecto Ciudad Juan Bosch, que
contempla la construcción de 35.000 viviendas
en los próximos 7 años.
Para la ejecución del proyecto, el Estado
aportará a un fideicomiso cerca de 3 millones
de metros cuadrados de terreno.
Por su parte, el sector privado, aportando sus propios
recursos, financiamiento de la banca y emisiones
públicas que puedan ser adquiridas por los
fondos de pensiones, se encargará de la construcción.
Señoras y señores,
Por supuesto, no puedo seguir hablándoles
de cuidar de la gente sin referirme a la seguridad
ciudadana.
Conozco y comparto, desde lo más profundo
de mi corazón, el dolor y la preocupación
de muchas familias que han sido víctimas de
la violencia y la delincuencia en nuestras calles.
Créanme si les digo que no pasa un día
sin que trabajemos para mejorar esta situación.
Hemos designado una comisión conformada por
los Ministros de Interior y Policía, Presidencia
de la República, Procurador General de la
República y el Jefe de la Policía,
para que trabajen en la presentación de un
plan de seguridad ciudadana.
Sin embargo, por su importancia y complejidad, este
es un asunto que debe ser tratado con total responsabilidad
y en el que no hay espacio para la improvisación.
Nuestro país ya ha pasado por diferentes experiencias
que no han dado los resultados esperados.
Teniendo esto en cuenta, los equipos de trabajo han
tenido que realizar una evaluación profunda
de muchas variables hasta llegar a una propuesta
consensuada, sólida y que dé respuesta
a las necesidades reales del país.
Hoy quiero anunciarles que ese proceso culminó y
que en la segunda semana de marzo le estaremos presentando
a la población el Plan Nacional de Seguridad
Ciudadana.
Una iniciativa integral, que deseamos se convierta
en política de Estado y que está diseñada
para atacar de forma simultánea la delincuencia
y sus causas profundas.
También quiero anunciarles, particularmente
a los habitantes de la ciudad de Santo Domingo, que
a partir del día 30 del próximo mes
de marzo, pondremos en operación la Segunda
Línea del Metro, en su primera etapa. Las
inversiones finales se están realizando, pues
mal haríamos en desaprovechar un esfuerzo
de tal magnitud.
Ahora quiero referirme también, a una iniciativa
del Ministerio de Medio Ambiente, que está reverdeciendo
nuestro país. Solo en lo que va de gestión,
se han plantado en el país 5 millones 885
mil 998 plantas. Es decir, casi seis millones de
nuevos árboles se sumarán a nuestros
bosques, priorizando las cuencas de los ríos
Yuna y Yaque del Sur, por su importancia para la
producción agrícola, energética
y de agua para el consumo humano.
Además, en estos seis meses se ha dotado de
centros de protección y vigilancia a 5 parques
nacionales adicionales, y para el final de 2013 está prevista
la finalización de 12 nuevos Centros, para
igual número de Áreas Protegidas.
Distinguidos asambleístas,
Les prometí un diálogo permanente con
el pueblo.
Les dije que regresaría a los lugares que
visité durante la campaña para cumplir
con la palabra empeñada y que gobernaría
siempre con el oído en el corazón del
pueblo.
Ese es el objetivo principal de las visitas que realizo
cada fin de semana a diferentes puntos del país.
Mantener un diálogo permanente y de tú a
tú con el pueblo dominicano. Escuchar y dar
respuesta a las demandas reales que me plantean.
Esa es la razón de ser del mandato Presidencial.
Esa es para mí la verdadera política,
la que crece de abajo a arriba, como el fruto de
nuestra tierra.
Y en cada una de esas visitas, tengo siempre presente
en mi mente uno de los compromisos más importantes
que he realizado: la creación de 400.000 nuevos
puestos de trabajo dignos.
En esos encuentros semanales estamos abriendo puertas
al empleo. Estamos identificando, en cada región
y en cada pueblo, las necesidades de nuestra gente,
pero también las oportunidades y los proyectos
empresariales y de economía solidaria que
solo necesitan un poco de apoyo para salir adelante.
Quiero compartirles que cada una de esas visitas
renueva mi esperanza y mi fe en este país.
Hablo con las mujeres de la cooperativa la Estrella
en Bayaguana, con los productores de plátano
y sorgo de Pedernales, con los de jengibre, de dulce,
de bambú, con los empresarios del sector turístico
y pienso: Esa es la Patria a la que deseamos servir.
¡
Cuánto entusiasmo y energía muestran
por sus proyectos, que lo único que requieren
es la mano amiga de un Estado que se preocupe por
ellos! Esa es la República Dominicana que
debemos apoyar para seguir creciendo, para hacer
realidad nuestro sueño de un mejor país.
Y ya hemos dado grandes pasos, pueden estar seguros.
Fruto de esos encuentros y de la labor del Banco
Agrícola en todo el territorio nacional, el
crédito agropecuario se ha reactivado y, con él,
la siembra en nuestros campos.
Les daré un ejemplo: Sólo con las visitas
al Bajo Yuna y a las provincias de Hato Mayor, Monte
Plata y El Seibo se movilizaron créditos que
van a beneficiar a más de mil 500 productores
y sus familias.
Somos conscientes de que el financiamiento al sector
agropecuario es clave para el desarrollo, por eso
es y será siempre una de nuestras prioridades
fundamentales.
Entre agosto de 2012 y mediados de febrero, el Banco
Agrícola otorgó 12 mil 334 préstamos,
por un monto total de más de 4 mil 300 millones
de pesos, que están favoreciendo a 16 mil
productores. La meta para el final de este año
es que el crédito se incremente en un 35%.
Además, la tasa de interés ha bajado
6 puntos porcentuales, estamos adaptando los plazos
a las necesidades de cada proyecto y los trámites
son más ágiles, para no dejar sin financiamiento
a ningún productor que lo necesite.
Por otra parte, la renegociación de la deuda
con miles de campesinos, les permitirá retomar
la actividad productiva sin verse ahogados por los
préstamos. Este esfuerzo se traduce ya en
la producción de más de 600 mil tareas
de tierras agrícolas y ganaderas, además
del desarrollo de otras iniciativas, como la avicultura,
apicultura e incluso la agroindustria.
Detrás de estos números está la
gente.
Están, por ejemplo, los productores de mango
de Baní, los de cacao de Hato Mayor, Monte
Plata y el Seibo, Gaspar Hernández, los de
cebolla de Vallejuelo, los de banano de Azua y muchos
más que vamos conociendo en cada visita. Estamos
hablando de miles de hombres y mujeres que ahora
pueden generar empleo e ingresos a sus familias.
Es una auténtica revolución productiva
en nuestros campos, que está ocurriendo en
un tiempo récord.
Estamos empeñados en reducir las desigualdades
entre el campo y la ciudad, que expulsan a nuestros
trabajadores forzándolos a migrar a las ciudades.
Por eso impulsamos una política de desarrollo
integral, que nos permita generar empleo, ingresos
y oportunidades en el campo y terminar, así,
con la pobreza rural.
El Ministerio de Agricultura está apoyando
todos los procesos con diferentes iniciativas y muchas
de ellas ya están teniendo un impacto importante,
como la preparación de tierras para cultivos
de ciclo corto, la distribución de fertilizantes,
cepas, plantas in vitro y semillas, el control de
plagas, la vacunación contra enfermedades
del ganado y la construcción de más
de 700 huertos comunitarios.
Por otra parte, además, de la mejora de los
caminos rurales que ya mencioné, estamos contribuyendo
a reducir el impacto de las sequías con la
perforación de 320 pozos tubulares y la construcción
de más de 52 lagunas en las zonas ganaderas
del país.
Es importante recordar que esta fuerte dinamización
del campo tiene también un notable impacto
en el empleo temporal.
Miles de personas se ocupan, por ejemplo, de la reparación
de caminos y canales, transporte y distribución
de materiales, control de plagas, labores de poda,
fertilización, aplicación de pesticidas,
etc.
Paralelamente, para facilitar el comercio de nuestros
productos a precios ventajosos, tanto para los productores
como para la población, estamos creando una
red de mercados que ofrece servicios de logística
según estándares internacionales. Estamos
poniendo en marcha el Merca Santo Domingo, que es
una obra que dejó finalizada la administración
pasada, y pronto iniciaremos la construcción
del Merca Cibao en Santiago, así como una
red de nuevos mercados minoristas y un matadero regional
en el Este.
Quiero mencionar también el proyecto de reconversión
de la agricultura en el Valle de San Juan, recientemente
anunciado. Esta iniciativa nos permitirá evolucionar
de los cultivos tradicionales de escaso valor hacia
una agricultura mucho más rentable y competitiva.
Nuestro objetivo último es incrementar la
producción de los rubros más importantes
de la canasta básica familiar, y garantizar
así la soberanía alimentaria del país,
además de fomentar la exportación.
En concreto, este año se espera una cosecha
de 10.6 millones de quintales de arroz, 962 mil quintales
de maíz, mas de 500 mil quintales de leguminosas,
6 millones de quintales de raíces y tubérculos,
y casi 9 millones de quintales de hortalizas.
Por su parte, al Fondo Especial para el Desarrollo
Agropecuario (FEDA) se le asignó una partida
extraordinaria de 125 millones de pesos para el último
cuatrimestre del 2012, y este año cuenta con
mil millones de pesos, lo que le ha permitido multiplicar
su labor en las comunidades.
Ya ha llevado a más de 80.000 familias recursos
para la producción de alimentos y construcción
de pequeñas obras de infraestructura productiva,
como invernaderos, apiarios, granjas de aves, estanques
piscícolas, etc.
De esta forma incorporamos a miles de familias de
bajos recursos a la actividad productiva y al progreso.
De la misma forma, tanto el Ministerio de Obras Públicas
como el INDRHI y los organismos de agua potable trabajan
sin descanso en la recuperación de más
de 3 mil kilómetros de zonas de riego, y en
la mejora del servicio de agua, como parte de un
esfuerzo colectivo, para elevar las condiciones de
vida en las zonas rurales.
El INDRHI tiene obras en ejecución para este
año por valor de más de 5 mil millones
de pesos. Mientras que La Corporación de Acueducto
y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), ejecutará alrededor
de mil quinientos millones más.
Solo en los últimos seis meses, la corporación
ha logrado incrementar el volumen de agua que diariamente
recibe la población en 47 millones de galones,
logrando beneficiar a casi 600 mil habitantes. En
adición ha terminado 27 proyectos más,
que han mejorado el servicio de agua potable para
1 millón 600 mil personas del Gran Santo Domingo.
Señoras y señores,
No puedo hablarles del desarrollo del campo sin referirme
a un asunto fundamental: La propiedad de la tierra.
Sabemos que ese derecho a la propiedad es el primer
paso para alentar la producción.
Tenemos el firme compromiso de titular, a través
de la Comisión Permanente de Titulación
de Terrenos del Estado, alrededor de 7 mil predios
urbanos y rurales antes de que finalice el primer
semestre de este año. Además, vamos
a entregar alrededor de 15 mil títulos adicionales
al final de segundo semestre de 2013, es decir, finalizaremos
el año con 20 mil nuevos inmuebles titulados.
Esto permitirá a miles de familias poner fin
a años de incertidumbre, acceder a créditos
y cultivar con entusiasmo la tierra que les pertenece.
La meta para los próximos 4 años es
titular más de 150 mil inmuebles entre terrenos
agropecuarios y viviendas sociales.
Sin embargo, no es este un esfuerzo que pueda realizar
el gobierno en solitario. Por eso, quisiera hacer
un llamado especial al Poder Judicial dominicano.
Para que aunemos esfuerzos y trabajemos juntos en
el fortalecimiento de los órganos de gestión
de la Jurisdicción Inmobiliaria y la simplificación
de los procesos de titulación. Así,
lograremos alcanzar con éxito nuestras metas
y garantizar la seguridad jurídica inmobiliaria
en la República Dominicana.
Señoras y Señores
De esta forma, con todas estas medidas estamos, poco
a poco, cambiando el rostro del campo dominicano.
Y en paralelo con el desarrollo rural hemos seguido
impulsando la locomotora de nuestro crecimiento:
Me refiero al sector turístico.
En 2012, y a pesar de las condiciones económicas
adversas, nuestro sector turístico registró un
crecimiento de casi 6% en el número de visitantes
no residentes, lo que se tradujo en ingresos en divisas
por más de 4 mil 500 millones de dólares.
En los últimos 6 meses he visitado unos 10
proyectos turísticos nuevos o que se han relanzado
en el país. Eso da muestra de la buena salud
de nuestro sector, además de la confianza
de los inversionistas.
Desde el gobierno estamos impulsando también
proyectos para reactivar el sector, como el relanzamiento
de la ciudad colonial de Santo Domingo y las ciudades
de Puerto Plata y Samaná.
También estamos apostando con fuerza al turismo
de cruceros. Como resultado de los trabajos que se
realizan, durante este año una importante
línea iniciará operaciones de Puerto
Base, tocando a La Romana y Santo Domingo y otra
línea más reiniciará, en las
mismas condiciones, operaciones que había
suspendido.
Esto implica la apertura de nuevas oportunidades
para ofertar bienes y servicios locales, especialmente
productos alimenticios provenientes de la agropecuaria
y la industria nacionales. Para que tengamos una
idea de lo que esto significa, sólo en 2012
una línea de cruceros adquirió 250
mil dólares semanales en alimentos y productos
dominicanos.
Honorables Asambleístas,
Estoy convencido de que una clave para transformar
nuestro país, para lograr crecimiento con
justicia social, para incluir a las grandes mayorías
populares en el tejido económico y fortalecer
nuestra clase media, es apoyar a nuestros emprendedores.
Especialmente a las MIPYMES, que con un pequeño
impulso pueden convertirse en el sustento de una
familia.
Con este propósito, a las pocas semanas de
iniciar el gobierno, se lanzó el programa
más ambicioso que jamás se haya implementado
en el país en apoyo a las MIPYMES.
Con este plan perseguimos la creación de empleo
e ingresos para nuestros microempresarios mediante
la formalización, el acceso a crédito
y asistencia técnica y la participación
en los programas de compras del sector público.
Estamos uniendo todos los esfuerzos para derribar
las barreras que se interponen en el crecimiento
de este importante sector.
Así, por ejemplo, hace unos meses se inició un
plan para facilitar la formalización de PYMES
mediante la creación de una ventanilla única
que permite que las empresas realicen, en un solo
lugar, todos los trámites que sean necesarios
para constituirse.
De la misma forma, estamos utilizando el poder de
compras del Estado para incrementar la demanda de
bienes y servicios por parte de las PYMES.
En el 2013, las compras gubernamentales al sector
están presupuestadas en aproximadamente 33
mil millones de pesos, cifra sin precedentes que,
sin duda, dinamizará notablemente este sector.
Para apoyar a las MIPYMES el gobierno dominicano
tiene varios programas de financiamiento. La recientemente
creada “Banca Solidaria” o “Banco
de los Pobres” y el programa PROMIPYME, han
aprobado y desembolsado, desde el 1 de septiembre,
préstamos por más de 800 millones de
pesos. Con los que se ha beneficiado a 10 mil 200
Micro y Pequeños empresarios.
Cabe señalar que de este total el 90% pertenecen
a la nueva Banca Solidaria y solo el 10% al programa
regular de PROMIPYME. Por su parte, Banreservas ha
aprobado 774 solicitudes y desembolsado 780 millones
de pesos, mientras que la Fundación Banreservas
ha aprobado 75 millones de pesos, para un total de
dos mil 533 préstamos a microempresarios.
Detrás de estas cifras hay miles de personas,
especialmente mujeres, que durante años no
tuvieron acceso al crédito y ahora, por primera
vez, ven realizado su sueño de tener un pequeño
negocio, con el que puedan echar hacia adelante a
sus familias. Es, por tanto, otra herramienta fundamental
para la creación de empleo y oportunidades.
Sin embargo, nuestro apoyo al desarrollo del aparato
productivo no se limita únicamente a las MIPYMES.
En abril de 2012, en el marco del Segundo Congreso
de la Industria Dominicana, nos comprometimos a favorecer
un entorno competitivo para este sector, conformado
tanto por las industrias que producen para el mercado
local, como por aquellas que lo hacen en las zonas
francas para el mercado de exportación.
Cumplir con este compromiso, no es solo un deber
moral, sino también una forma de apoyar nuestro
propio proyecto de país. Porque significa
crear nuevos empleos formales, incrementar la producción
de divisas y reducir las importaciones de bienes
terminados, que se producen ya en la República
Dominicana.
Es por eso que hemos abierto un espacio de diálogo
permanente entre los representantes de estos sectores
y los ministerios de la Presidencia y de Industria
y Comercio, fruto del cual se han adoptado varias
medidas que, desde hace meses, favorecen el acceso
a financiamiento y compras gubernamentales de las
industrias nacionales.
De la misma forma, seguiremos apoyando la notable
recuperación del sector de zonas francas,
que ha vuelto a ocupar el primer lugar en la producción
de divisas, así como el encadenamiento productivo
de todas las industrias instaladas en el país,
para crear un entorno de equidad fiscal y competencia
armónica, con una meta común: conquistar
el mercado internacional.
Honorables Asambleístas,
Les hablo de crecimiento y desarrollo y no puedo,
por supuesto, pasar por alto un elemento fundamental
en ese camino: el sector eléctrico.
Este es un problema que arrastramos desde hace varias
décadas y que sufre todo el país. No
existen soluciones sencillas para abordarlo, sin
embargo, nuestro gobierno está decidido a
actuar con responsabilidad y poner en marcha un plan
integral para darle una respuesta definitiva.
Tenemos la voluntad política y esperamos contar
con el apoyo y el consenso de toda la sociedad para
deshacernos, de una vez por todas, de este lastre
que hasta hoy sigue frenando el progreso en nuestro
país. Como muchos saben, nuestro sector eléctrico
arrastra un déficit insostenible de más
de 100 millones de dólares mensuales.
Desde la crisis de precios del petróleo del
año 2008 al 2011, el gobierno ha transferido
por concepto de subsidio al sector eléctrico
un monto promedio anual superior a los mil millones
de dólares.
Esto significa que en los últimos cinco años
el sector eléctrico ha requerido más
de cinco mil 500 millones de dólares. Es decir,
más de 240 mil millones de pesos.
Este déficit es producto de 3 problemas fundamentales:
el primero de ellos es el alto costo de generación,
debido a que más del 60% de la energía
que producimos proviene de derivados del petróleo.
El segundo problema son las altas pérdidas
de las empresas distribuidoras, producto tanto del
mal estado de las redes como del robo de energía,
que se traduce en cientos de millones de dólares
no recaudados cada año.
Y en tercer lugar, arrastramos también deficiencias
en la gestión de las empresas del sector que
necesitan ser corregidas.
Es verdad que en los últimos años se
ha realizado un gran esfuerzo en el sector para reducir
las pérdidas, aumentar los cobros y optimizar
la compra de energía a las generadoras. Además,
la tarifa eléctrica aumentó en dos
ocasiones entre 2009 y 2011, en el marco del acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, este gran esfuerzo se ha diluido por
los altos precios de compra de energía que
enfrentan las empresas distribuidoras, muchos de
los cuales están determinados por los contratos
existentes.
Teniendo en cuenta todo esto, la estrategia integral
que hemos diseñado para el sector consta de
tres pilares, que dan respuesta a cada uno de los
tres retos que enfrentamos.
En primer lugar, vamos a hacer un esfuerzo sin precedentes
para aumentar la capacidad instalada y modificar
simultáneamente la matriz de combustible degeneración.
Dicho de otra forma, vamos a producir más
energía, y lo haremos a través de fuentes
que nos permitan reducir nuestra dependencia del
petróleo.
De acuerdo con las proyecciones de crecimiento económico
del país, los cálculos realizados nos
dicen que en el 2016 deberíamos tener instalada
una capacidad efectiva de 3 mil 800 megavatios. Eso
significa que debemos instalar alrededor de mil 500
megavatios adicionales.
Considerando las actuales tecnologías y combustibles
disponibles, estas nuevas facilidades deberán
incluir plantas de ciclo combinado a gas natural,
plantas a carbón, y plantas en base a energías
renovables, que demandarán inversiones por
más de 3 mil millones de dólares, solo
en el sector de generación.
En concreto, nuestro Plan incluye las siguientes
acciones, que reducirán el déficit
del sector entre 600 y 800 millones de dólares.
Como primera medida, se dará inicio de manera
inmediata a los procesos para la contratación
por parte del Estado de la construcción de
dos plantas a carbón de 300 MW cada una. Además,
vamos a concluir las negociaciones para la adquisición,
y el suministro de gas natural a precios que hagan
viable la instalación de dos Ciclos Combinados
de 300 megavatios a gas natural.
Simultáneamente, vamos a facilitar la optimización
de los recursos existentes, ya sean de carácter
privado o de propiedad mixta, para ampliar la capacidad
instalada en al menos 600 megavatios más a
gas y/o carbón.
Además, vamos a finalizar los proyectos de
pequeñas hidroeléctricas, que están
en marcha. Iniciaremos en un esfuerzo conjunto con
el Programa de Pequeños Subsidios del Fondo
para el Medio Ambiente Mundial, la construcción
de 19 minicentrales hidroeléctricas comunitarias.
Esto nos permitirá hacer llegar el suministro
por primera vez a más de 2 mil 100 familias
de áreas montañosas del país.
El plan previsto hasta 2016 contempla la construcción
de 50 minicentrales, que llevarán luz y progreso
a un total de 5 mil 500 familias de nuestras zonas
más apartadas.
Paralelamente vamos a invertir alrededor de 224 millones
de dólares en proyectos de Transmisión.
Esto incluye la finalización de líneas
como Julio Sauri -Paraíso o el Cruce San Juan.
La construcción de subestaciones en Dajao,
Herrera, Arroyo Hondo, San Juan de la Maguana, Cruce
Cabral, San Cristóbal y Hato Mayor, entre
otras.
El segundo gran pilar de nuestro plan, son la medidas
destinadas a reducir las pérdidas. Y aquí es
importante resaltar, que hay dos tipos de pérdidas.
Por un lado, existen pérdidas técnicas,
que vamos a afrontar con la puesta en marcha de un
plan de expansión, que supondrá una
inversión de 220 millones de dólares,
para el cual ya se ha identificado financiamiento
con Agencias de Exportación y Organismos Multilaterales.
Este plan, que nos permitirá garantizar la
calidad del servicio, incluye la construcción
de 21 nuevas subestaciones de distribución,
y la ampliación del calibre de los conductores
de 900 kilómetros de redes de media tensión.
Sin embargo, y esto es algo en lo que me gustaría
detenerme, hay un enorme caudal de pérdidas
mensuales, que no son técnicas. Que son, digámoslo
claramente, producto del hurto y de la irresponsabilidad
de los usuarios.
Y en este sentido, quiero hacer hoy un llamado a
todos los dominicanos y dominicanas. La solución
al problema eléctrico no llegará mientras
no tomemos conciencia, cada uno de nosotros, de la
importancia de nuestra contribución.
Es cierto, y el gobierno así lo asume, que
hay sectores de escasos recursos, que necesitan ser
subsidiados para recibir energía. El gobierno
va a continuar apoyando a esos sectores, no les quepa
duda a nadie.
Pero también es cierto que hay otros muchos
usuarios, que podrían pagar por el servicio
y, sin embargo, están haciendo un uso indebido
de los recursos. Hablamos de cientos de millones
de dólares, que podrían ser invertidos
en nuevas instalaciones, en mejor tecnología
y en abaratar costos, y que sin embargo, se quedan
cada año en los bolsillos de usuarios, que
maliciosamente, deciden no pagar.
No podemos permitir, que esa situación de
impunidad continúe. Es necesario afrontar
este asunto con responsabilidad. Ya no sirve la excusa,
de que el servicio no es bueno, y por eso no lo pago.
Desde el gobierno estamos decididos a romper esa
espiral, pero necesitamos también, que se
genere un cambio de actitud, en la cultura de la
población.
Nos comprometemos, desde hoy, a iniciar las inversiones
necesarias. Vamos a mejorar el suministro, la atención,
y los costos de generación, pero también
vamos a reforzar la vigilancia, para terminar con
los abusos.
La meta que nos hemos propuesto, es llevar las pérdidas
del 36% actual a un 25% al final del año 2016.
Para que se hagan una idea de lo que perdemos anualmente,
por aquellas personas que consumen energía
y no la pagan, solo esa reducción del 11%
en las pérdidas, significará una recaudación
adicional de cerca de 200 millones de dólares
anuales.
Las acciones que vamos a desarrollar, se enfocan
en dos frentes fundamentales: en primer lugar, implementaremos
una moderna Plataforma de Tele-medición en
las Distribuidoras, que incluirá un software
de última generación, así como
la instalación de 500 mil nuevos tele-medidores
y 43 mil equipos de medida para macro-mediciones.
Esto permitirá, monitorear y controlar la
energía servida a los clientes industriales,
comerciales y residenciales, localizados en los grandes
centros urbanos de todo el país.
En segundo lugar, rehabilitaremos las redes eléctricas
e instalaremos 700,000 nuevos medidores a clientes
ubicados en circuitos suburbanos y municipios donde
se registran los mayores niveles de pérdidas
del país. Aplicaremos soluciones técnicas
y comerciales, para reducir el fraude y ampliar la
continuidad del servicio a 24 horas, apoyados en
una gestión social, enfocada en educar y comprometer
a las comunidades, con el cambio de cultura del pago
del servicio eléctrico.
Toda esta transformación implicará comprometernos
con un plan de inversión de cuatro años,
a razón de 145 millones de dólares
por año, que será agenciado, con la
banca multilateral y agencias de exportación.
Por último, el tercer pilar del plan integral
para el sector eléctrico, la mejora en la
gestión de las empresas del sector, incluye
acciones en cuatro ámbitos fundamentales:
comercial, financiero, tecnológico y legal.
Las reformas abarcan desde mejoras en la recaudación
y la calidad del servicio, hasta estrategias para
maximizar la capacidad de financiamiento, optimización
de las estructuras tecnológicas y creación
de mecanismos legales para sancionar a quien viole
la ley.
En definitiva, se trata de un esfuerzo sin precedentes
para la completa modernización del sector.
Nuestro objetivo es que al final del periodo presidencial
podamos dar por resuelto este problema de forma definitiva
y encarar una nueva etapa para el desarrollo en nuestro
República.
Honorables asambleístas,
Dominicanos y Dominicanas,
Quiero darles ahora algunas pinceladas sobre el contexto
macroeconómico que vive nuestro país
y que, si bien nos plantea importantes retos, también
es motivo de optimismo para nuestro gobierno.
A pesar de las dificultades originadas en el entorno
internacional, nuestro país cerró el
año 2012 con un crecimiento cercano a 4%,
superior al promedio de 3.1% que alcanzó América
Latina según estimaciones de la CEPAL.
Desde el gobierno reiteramos hoy nuestro propósito
de trabajar sin descanso para que la economía
siga creciendo, y también para garantizar
que sus frutos se distribuyan equitativamente.
Es importante resaltar que prácticamente todas
las economías del mundo vieron enfriarse su
crecimiento en 2012, incluyendo China y la India,
que parecían invulnerables. Afortunadamente
las últimas noticias provenientes de los EUA,
Europa y Asia apuntan hacia cierto mejoramiento durante
el 2013.
Varios sectores tuvieron en 2012 un desempeño
positivo, destacando la minería que creció 42%.
Energía y agua, que aumentó 7.7%. Intermediación
financiera con 7.3%. Salud, con 5.9%. Enseñanza
con 4.5%. La agropecuaria, con un incremento de 4.1%.
El comercio con 4%. Transporte 3.4%. Y hoteles, bares
y restaurantes, que creció lo mismo que el
sector comunicaciones, 3.2%.
Fruto de ese desempeño, el PIB per cápita
de la República Dominicana alcanzó un
nivel de 5 mil 762 dólares y, así,
el producto total dominicano, es el más alto
de la región de Centroamérica.
La inflación fue de 3.9%, la más baja
de los últimos veinte años y, aunque
en 2013 subirá algo como efecto inmediato
de los ajustes impositivos que fueron aprobados,
se espera que no supere el 5%, por el firme compromiso
de la actual gestión con el mantenimiento
de la estabilidad macroeconómica.
Como una forma de estimular la economía, y
considerando la baja tasa de inflación, la
autoridad monetaria viene aplicando, cuidadosamente,
una política de reducción de las tasas
de interés de referencia, influyendo sobre
las tasas bancarias y fomentando así la reactivación
del crédito al sector privado, a partir del
segundo semestre del año pasado.
En efecto, entre los meses de agosto y diciembre
de 2012, los préstamos al sector privado,
tanto en moneda nacional como en moneda extranjera,
aumentaron en casi 31 mil millones de pesos, revertiéndose
la tendencia a la baja que se había observado
durante la primera parte del año anterior.
Pese al lento crecimiento económico de la
UE y los Estados Unidos, las exportaciones dominicanas
lograron crecer durante 2012, superando los 9 mil
millones de dólares que, si bien no es suficiente
para corregir el déficit externo, constituye
el mayor nivel en la historia dominicana.
Es importante destacar el repunte que están
experimentando las Zonas Francas, que reportaron
exportaciones cercanas a los 5 mil millones de dólares,
mostrando la clara recuperación, fruto de
una mayor diversificación del sector.
Las remesas, sin embargo, sufrieron una leve reducción
de 1.3%, debido, fundamentalmente, a la situación
de desempleo que registran los países europeos
donde residen muchos dominicanos, como es el caso
de España.
A pesar de ello, los recursos recibidos de los dominicanos
en el exterior ascendieron a 3 mil 158 millones de
dólares en 2012.
Desde hace algún tiempo, el sector financiero
se mantiene fuerte y en crecimiento, pues se adoptaron
las decisiones para fortalecer la regulación
y vigilancia, de modo que hoy exhibe altos niveles
de capitalización, estabilidad, solidez y
solvencia.
Sus activos totales se incrementaron en 9.1 % en
2012. Sus clientes registran niveles de morosidad
o atrasos de apenas 3.4% y la solvencia consolidada
de todos los intermediarios financieros es de 18.2%,
muy superior al 10% que exigen los estándares
internacionales.
El gobierno ha mostrado desde el primer día
su actitud responsable en el manejo macroeconómico
y aplicó a partir de agosto una política
de control y racionalización del gasto, que
permitió que de septiembre en adelante las
erogaciones se redujeran casi la mitad con respecto
al nivel que mantenían en los meses previos.
La nueva administración ha emprendido una
lucha frontal contra el déficit presupuestario,
para alejar el fantasma de la inestabilidad macroeconómica.
La gestión financiera del Estado Dominicano
se está transformando, para que no siga siendo
vista con recelo por los organizaciones internacionales
y por nuestros propios ciudadanos. Es preciso someter
a las instituciones públicas a un proceso
de reingeniería para que desarrollen la capacidad
necesaria para impulsar esta visión. Tenemos
que cambiar los hábitos y actitudes entre
nuestra burocracia, y yo estoy vigilando para que
así se haga.
Señoras y señores
Nuestro gobierno tiene un firme compromiso con el
principio de la seguridad jurídica para la
inversión. Soy un fiel creyente en la sana
inversión extranjera para estimular el crecimiento
del ingreso, el empleo, la reducción de la
pobreza y la generación de divisas, en economías
emergentes como la nuestra.
En este contexto, quiero ahora referirme a un tema
que desde hace meses se viene debatiendo en el país,
y sobre el cual un número creciente de sectores,
grupos, y líderes de la sociedad dominicana
han estado reclamando una definición del Gobierno.
Me refiero, al contrato entre el Estado dominicano
y la empresa Barrick Pueblo Viejo.
La inversión extranjera que se ha producido
en el Proyecto Barrick Pueblo Viejo es la de mayor
envergadura que ha tenido lugar en el país
en toda la historia.
Se estima que la inversión realizada alcanza
más de 3 mil millones de dólares, monto
que deberá ser validado por la auditoría
que el Estado dominicano contrató con la SGS
de Suiza.
Estoy convencido de que la Barrick es una empresa
seria, comprometida con una minería responsable,
y cumplidora de las normas y mejores prácticas
para proteger nuestro medio ambiente.
Dicho lo anterior, paso a referirme a un aspecto
que consideramos merece atención especial,
tanto por parte del Gobierno como de la empresa Barrick
Pueblo Viejo: los beneficios fiscales que genera
el proyecto y la nueva situación que se ha
presentado, luego de que los precios del oro en el
mercado de Londres hayan registrado niveles de entre
mil 600 y mil 900 dólares la onza en los últimos
años, como consecuencia de la fuerte expansión
de la liquidez mundial y la incertidumbre provocada
por el colapso de Lehman Brothers en septiembre de
2008.
El 25 de marzo de 2002, fecha en que se aprobó el
Contrato para la explotación del oro entre
el Estado dominicano y la empresa Placer Dome, el
precio del oro en el mercado de Londres cerró en
298 dólares la onza.
Ese contrato fue adquirido por Barrick Gold cuando
el 19 de enero del 2006 esta empresa compró las
acciones de Placer Dome. El día de la compra
de las acciones, el precio del oro cerró en
555 dólares la onza.
El 27 de septiembre del 2007, Barrick Gold solicitó,
a través de carta dirigida a la Ministerio
de Industria y Comercio, la flexibilización
de los aspectos fiscales del contrato que el Gobierno
había acordado con Placer Dome. Ese día
el precio del oro cerró en 732 dólares
la onza.
A pesar de que el Gobierno dominicano podía
aferrarse a lo establecido en el Contrato original
con Placer Dome, mostrando una actitud de apertura
y flexibilidad, aceptó sentarse en la mesa
de negociación con la empresa Barrick Gold,
para revisar los aspectos fiscales del Contrato que
esta había adquirido.
El 11 de noviembre de 2009, la Cámara de Diputados
aprobó la enmienda al contrato con Placer
Dome, en el cual se establecieron modificaciones
al régimen fiscal del contrato.
Como acertadamente sentenció el Presidente
Barack Obama en su discurso inaugural el pasado 21
de enero, “cuando los tiempos cambian, nosotros
también debemos cambiar”. Y nadie, absolutamente
nadie, puede negar que luego de la crisis financiera
de 2008, los tiempos de hoy son muy diferentes a
los de principios de la década.
El hecho de que el precio del oro sea actualmente
casi 6 veces más alto que el de marzo del
2002, es un reflejo de la magnitud del cambio.
Fue eso lo que nos motivó, desde que asumimos
la Presidencia de la República el pasado 16
de agosto del 2012, a designar una Comisión
Oficial de Alto Nivel, bajo la coordinación
del Ministro de la Presidencia, con el mandato de
iniciar conversaciones con los ejecutivos de la empresa
Barrick Pueblo Viejo.
El objetivo de la comisión es acordar modificaciones
al esquema fiscal establecido en el contrato, dado
el cambio dramático que ha tenido lugar en
el precio del oro en el mercado de Londres.
Decenas de reuniones han tenido lugar en los últimos
seis meses, sin que a la fecha se haya logrado convencer
a la empresa sobre la necesidad y la urgencia de
hacer las correcciones necesarias al esquema actual
de distribución de los ingresos, entre la
empresa y el Estado dominicano, derivada de la explotación
del oro.
A lo sumo, lo único que la empresa ha ofrecido
es la posibilidad de adelantar el pago de impuestos
futuros, lo que implicaría que el Gobierno
actual estaría apropiándose de recursos
que le corresponderían a las próximas
administraciones.
Que no le quepa duda a nadie. Para quien les habla,
una operación como la planteada por los ejecutivos
de Barrick Pueblo Viejo no encaja dentro de los principios éticos
y morales sobre los que se fundamenta nuestra administración.
Bajo el esquema fiscal establecido en la más
reciente versión del contrato para la explotación
de oro en Pueblo Viejo, con un precio promedio de
mil 700 dólares la onza de oro y 28 dólares
la onza de plata, la empresa Barrick Pueblo Viejo
obtendría ingresos netos de costos operativos
por 2 mil 600 millones de dólares en los dos
primeros años de producción, asumiendo
exportaciones de 1 millón de onzas de oro
y poco más de 2 millones de onzas de plata.
Es decir, la empresa estaría recuperando el
monto total invertido en poco más de dos años.
Nunca antes, en la historia de la humanidad, se ha
verificado un caso en el cual una empresa minera
haya podido recuperar su inversión en tan
poco tiempo, mientras el Estado del país receptor
de la inversión estaría recibiendo
migajas durante esos primeros años.
De los mil 753 millones de dólares de ingresos
anuales de exportación, el Gobierno dominicano
apenas recibiría 56 millones de dólares.
En otras palabras, durante los primeros años,
de cada 100 dólares de ingresos de la exportación
de oro y otros metales, la Barrick recibiría
97 dólares y el pueblo dominicano tres.
Dominicanas y dominicanos.
¡
Eso es sencillamente INACEPTABLE!
Estoy consciente que ni el Gobierno ni Barrick Pueblo
Viejo tienen la culpa de este resultado. La verdad
es que ninguno de los dos previeron, y quizás
no podían prever, lo que iba a suceder con
el precio del oro luego de la crisis financiera global
que estalló en septiembre del 2008.
Pero la realidad es que la situación cambió.
Que las circunstancias ahora son muy diferentes.
Y si por mutuo acuerdo no modificamos los términos
fiscales del contrato durante los primeros años,
la Barrick se quedaría prácticamente
con todo y el pueblo dominicano con nada.
Dominicanos y dominicanas,
Yo, Danilo Medina, les aseguro que eso no sucederá.
Quiero hacer hoy un último llamado a los ejecutivos
de la Barrick Pueblo Viejo para que accedan a revisar
los aspectos fiscales del contrato, pues el esquema
actual de distribución de ingresos, luego
del alza en los precios del oro en el mercado mundial,
es inaceptable.
Hasta ahora hemos sido pacientes. Pero la paciencia
tiene un límite. Y más para un gobierno
que está a diario en la calle y ve dibujadas
en el rostro de nuestra gente las urgencias de una
mayor inversión de recursos, que le permitan
mejorar sus condiciones de vida.
Si la empresa Barrick Pueblo Viejo mantiene la posición
intransigente que ha exhibido hasta ahora, el gobierno
no se puede quedar de brazos cruzados.
Pasado un plazo prudente, someteremos al Congreso
Nacional un proyecto de ley que establecerá un
Impuesto sobre los Ingresos Inesperados de las empresas
exportadoras de minerales, el cual gravará,
con una tasa justa, el excedente entre el valor de
las exportaciones de minerales a los precios en el
momento en que se realicen las mismas y el precio
de referencia para cada uno de los minerales.
Ese precio se fijará en función de
los precios vigentes en los tiempos en que los contratos
originales fueron adquiridos u otorgados a las actuales
empresas dedicadas a la explotación de minerales.
El impuesto sobre los ingresos inesperados liquidado
operaría como un crédito para el pago
del impuesto de participación sobre las utilidades
netas (PUN) de 28.75%.
Los ingresos que se obtengan de este impuesto serán
destinados a la inversión social y al combate
de la pobreza.
Estoy seguro que esta iniciativa recibirá el
apoyo mayoritario y expedito de los legisladores
de todos nuestros partidos políticos presentes
en esta Asamblea Nacional.
Sé que algunas empresas argumentarán
que sus contratos contienen cláusulas de estabilidad
fiscal durante la vigencia de los mismos que impiden
la creación de nuevos impuestos que las afecten.
Mi respuesta a esa argumentación es la siguiente.
Primero, la introducción del nuevo impuesto
no reducirá el valor del contrato original
adquirido u otorgado a la empresa. Lo que el nuevo
impuesto haría sería distribuir el
aumento en el valor del contrato, generado por el
alza inesperada de los precios, asignándole
un porcentaje justo del incremento al pueblo dominicano
y el resto a la empresa.
Segundo, al igual que sucede en los países
desarrollados que rechazan las solicitudes de cláusulas
de estabilidad fiscal, en nuestro caso las decisiones
que hayan tomado los Poderes Legislativos en el 2002
y el 2009, no pueden atar de manos al actual ni a
los futuros Congresos que elija el pueblo dominicano,
pues esto violaría los derechos de soberanía.
No es por casualidad que Estados Unidos, Canadá e
Inglaterra no permiten la inclusión de este
tipo de cláusulas en los contratos de explotación
petrolera y minera.
Y tercero, el contrato inicial con Placer Dome contenía
cláusulas de estabilidad fiscal similares
y el Gobierno, a solicitud de la Barrick Gold, accedió a
sentarse en la mesa de negociaciones para modificarlo
a favor de la empresa.
Ahora, que los elevados precios favorecerían
de manera exagerada y exclusiva a la empresa en los
primeros años, corresponde a la empresa aceptar
la invitación del Gobierno para que, por mutuo
acuerdo, modifiquemos la distribución de los
ingresos que generará la explotación
del oro de Pueblo Viejo.
Las modificaciones de los esquemas fiscales acordados
con las empresas petroleras y de minerales han sido
la regla y no la excepción en el mundo minero,
a raíz de los aumentos inesperados de precios
que han tenido lugar en los últimos años.
Lo que el Gobierno dominicano está requiriendo,
no es algo muy diferente a los cambios fiscales ejecutados
en: Argelia en 2006, en Argentina en 2002, 2004 y
2006, en Australia en 2008, en Bolivia en 2005, 2006
y 2007, en Canadá en 2007, en China en 2006,
en Ecuador en 2006, 2007 y 2008, en India en 2008,
en Inglaterra en 2002 y 2005, en Italia en 2008,
en Kazajistán en 2008, en Mongolia en 2006,
en Nigeria en 2008, en Papúa Nueva Guinea
en 2008, en Rusia en 2002 y 2003, en Estados Unidos
en 2005, 2006 y 2007, en Venezuela del 2002 al 2008,
en Vietnam en 2008, y en Zambia en el 2008.
No somos, por tanto, los únicos que estamos
reclamando una mayor justicia distributiva de los
beneficios generados por la explotación de
los recursos no renovables.
Señoras y señores;
Quiero que me escuchen bien: El oro que subyace en
el suelo de la patria de Duarte, Sánchez,
Mella y Luperon, es del pueblo dominicano.
¡
De nadie más!
Y sólo podrá ser extraído, procesado
y exportado, si las condiciones de distribución
de los ingresos generados por la explotación
de este recurso no renovable, son justas y favorables
para las dominicanas y los dominicanos. Y en los
actuales momentos no lo son.
De todas formas, les repito, el Gobierno favorecerá el
mantenimiento del mejor clima para la inversión
nacional y extranjera.
Distinguidos Legisladores
Estamos probando, con los hechos, que las políticas
económicas y sociales pueden y deben caminar
de la mano y en armonía. Les dije muchas veces
que la mejor política económica es
el combate a la pobreza. Que la protección
social no está reñida con la eficiencia
y la responsabilidad fiscal. Y estamos dando muestra
de que es posible encontrar ese equilibrio.
Paso a paso, vamos sentando las bases para un nuevo
modelo de desarrollo, centrado en mejorar la calidad
de vida de las personas, familias y comunidades,
para alcanzar un crecimiento más estable y
más justo.
Es cierto que el camino del desarrollo es largo,
y a veces difícil de transitar, pero estén
seguros de que en nuestra gestión se crearán
las condiciones para avanzar con pasos firmes.
A todo el pueblo dominicano le digo:
Tengan confianza. Tengan esperanza y optimismo, porque
estamos cada vez más cerca de nuestros sueños.
En estos 6 meses hemos trabajado como prometimos,
con el oído en corazón del pueblo,
con el mejor espíritu de servicio y siempre
desde el amor a nuestra patria.
Señoras y señores,
Les dije durante la campaña que cada maestro
tiene su librito. Es decir, que establecería
mi propio estilo de gobierno y que renovaría
la política dominicana.
Los que me conocen bien saben que yo prefiero hablar
con hechos, más que con palabras. Y así es
como quiero hacerle llegar a la gente mi sincero
compromiso con el mandato presidencial que me otorgaron.
Así, con acciones y predicando con el ejemplo,
hemos mostrado nuestra voluntad de liderar un gobierno
responsable, coherente y comprometido con el comportamiento ético
y el respeto a la ley.
Hemos establecido también un rumbo claro y
una voluntad férrea de cumplir con lo escrito
en nuestro programa de gobierno.
Hemos dado prueba de nuestra vocación de servicio
y de nuestro compromiso con las demandas del pueblo.
Hemos reafirmado nuestra vocación de ser un
gobierno de unidad, defensor de la democracia y que
trabaja para todos por igual.
Y con ese ejemplo queremos seguir entusiasmando a
todo el país.
Dominicanos y dominicanas,
Sé, porque lo siento en las calles y en las
comunidades que visito, que una nueva esperanza está creciendo
en nuestro pueblo.
Es una luz que se ha encendido en nuestros corazones
y que nos dice que “hacer lo que nunca se ha
hecho” no es solo una frase.
Es, cada día más, una realidad que
se está abriendo paso, a través de
las dificultades y de los obstáculos, para
mostrarnos que se puede hacer política de
otra forma, que se puede transformar un país,
que se puede soñar y hacer realidad esos sueños.
Nace un nuevo país, que sabe que es posible,
hacer una revolución pacífica y democrática.
Que es posible, revolucionar la calidad de nuestra
educación. Que es posible, revolucionar nuestra
producción energética, nuestra agricultura,
nuestra industria y nuestro turismo.
Sabemos que el camino es largo, que no serán
pocas las batallas que tengamos que librar. Pero
les digo: también las libraron nuestros héroes
y libertadores. También sufrieron y esperaron,
pero nunca se apartaron de su rumbo.
Podemos y debemos ser optimistas, esforzarnos cada
día por superar las dificultades y aprovechar
las oportunidades.
Cuento con todos los dominicanos y dominicanas de
buena voluntad para seguir conquistando nuevas metas
de equidad, prosperidad, paz, libertad y felicidad
para nuestro país.
Cuento con su energía, su motivación,
su talento y su deseo de superación para mantener
viva la llama de Duarte y el amor a nuestra Patria.
Agradezco a Dios todopoderoso la oportunidad de servir
a mi país
y a nuestros ciudadanos.
Cuenten ustedes con nuestra voluntad y entrega para
servir a esta tierra que es patrimonio de todos.
Que Dios les bendiga a todos.
¡
Manos a la obra!